SI LLEGO A LOS 80 KILOS, POR FAVOR... DISPÁRAME.
Detalle fotografico de Lachapelle
El peso de una persona se mide en cuanto a su imagen, es decir, se mide en masa corporal, tallas, kilos, gramos y centímetros cúbicos. Es así, que la conformación o diseño de la imagen personal, determina nuestro comportamiento social y la realidad habitable. Esto es una evidencia tangible, de la reificación o cosificación del mundo, de la conversión del sujeto en objeto y de la desacralización de la realidad.
Los patrones “estéticos” que rigen el omnipresente panorama tardo-capitalista de la publicidad, tuercen con la lógica invulnerable del consumo, nuestra voluntad, redefiniéndonos e imponiéndonos necesidades superfluas. Esta estrategia ahora aplicada al consumo, es la misma que durante siglos la Iglesia Católica utilizo para la expansión de su “evangelio” (una supuesta verdad revelada). Los patrones religiosos rigieron por la espada la estructura de las antiguas sociedades, según dictamen divino, torciendo con el miedo al castigo en vida y en la muerte, la voluntad de los hombres. Baal, siempre ha estado entre nosotros, y oscilamos entre él y el Becerro de Oro.
Entre la estereotipada idea de Dios (ente masculino, abstracto, lejano) y el antropocentrismo (producción capitalista), se instalo “Lo Sublime” en “La barca de la Medusa”, de Gericault. La Belleza se aferro al despojo del orden simbólico que dejaron las Revoluciones. Lo sublime o los cuestionamientos que surgen de la Ética y de la Estética, en torno a la “Realidad” y su conformación socio/cultural, dieron pie a la vanguardias que soñaron con cambiar el mundo a través del progreso. Pero el fracaso de esas utopías, solo llevo a la banalización binaria de la belleza.
Dios, el hombre, lo bello, lo sublime, los afectos, el amor, etc., ahora tienen precio, y se ofertan mediante coloridas y vividas imágenes publicitarias, en las calles de nuestras ciudades, en las estanterías de los supermercados o el los programas de TV, convertidas en ideas que permiten la circulación del sistema, la circulación de información sin contenido, en un universo superficial en donde una imagen produce otra imagen que consume imágenes sucesivamente
Es en este marco reflexivo, que un amigo me pidió que le diga que es lo que pienso de la idea de Dios en la Hipermodernidad, y lo primero que recordé fue una conversación por chat con una amiga, en la que me decía, que si ella subía de peso le practicara la eutanasia. No sé cual será el vinculo exacto que me llevo a relacionar la eutanasia, la imagen y la idea de Dios en esta divagación. Lo que si puedo decir es que si bien, no me consta la existencia de “Dios”, si me consta su ausencia.
Los patrones “estéticos” que rigen el omnipresente panorama tardo-capitalista de la publicidad, tuercen con la lógica invulnerable del consumo, nuestra voluntad, redefiniéndonos e imponiéndonos necesidades superfluas. Esta estrategia ahora aplicada al consumo, es la misma que durante siglos la Iglesia Católica utilizo para la expansión de su “evangelio” (una supuesta verdad revelada). Los patrones religiosos rigieron por la espada la estructura de las antiguas sociedades, según dictamen divino, torciendo con el miedo al castigo en vida y en la muerte, la voluntad de los hombres. Baal, siempre ha estado entre nosotros, y oscilamos entre él y el Becerro de Oro.
Entre la estereotipada idea de Dios (ente masculino, abstracto, lejano) y el antropocentrismo (producción capitalista), se instalo “Lo Sublime” en “La barca de la Medusa”, de Gericault. La Belleza se aferro al despojo del orden simbólico que dejaron las Revoluciones. Lo sublime o los cuestionamientos que surgen de la Ética y de la Estética, en torno a la “Realidad” y su conformación socio/cultural, dieron pie a la vanguardias que soñaron con cambiar el mundo a través del progreso. Pero el fracaso de esas utopías, solo llevo a la banalización binaria de la belleza.
Dios, el hombre, lo bello, lo sublime, los afectos, el amor, etc., ahora tienen precio, y se ofertan mediante coloridas y vividas imágenes publicitarias, en las calles de nuestras ciudades, en las estanterías de los supermercados o el los programas de TV, convertidas en ideas que permiten la circulación del sistema, la circulación de información sin contenido, en un universo superficial en donde una imagen produce otra imagen que consume imágenes sucesivamente
Es en este marco reflexivo, que un amigo me pidió que le diga que es lo que pienso de la idea de Dios en la Hipermodernidad, y lo primero que recordé fue una conversación por chat con una amiga, en la que me decía, que si ella subía de peso le practicara la eutanasia. No sé cual será el vinculo exacto que me llevo a relacionar la eutanasia, la imagen y la idea de Dios en esta divagación. Lo que si puedo decir es que si bien, no me consta la existencia de “Dios”, si me consta su ausencia.
Creo que Dios se extravió en los pasillos de un hipermercado.
RM.


2 comentarios:
R.E.M. tiene un álbum que se llama "Automatic for the People"; yo veo que la masa contemporánea asume que lo automático es una necesidad importante así como el agua.
Yo creo que esto partió con la revolución industrial, obvio que las máquinas facilitan el diario vivir pero detrás de eso hay claramente un vacío. Algunas culturas, si no me equivoco de la India, que ven a la inteligencia como un demonio; para el cristianismo el diablo es el ser mas inteligente.
Es por eso que me parece que el peor de los males contemporáneos se coló por ahí, a través la "automatización", que evidentemente es producto de la inteligencia humana. Es una idea y definitivamente es una droga para el cerebro humano: es la "Síntesis Intuitiva". Es decir, todos los caminos llevan a Roma pero si encuentras un "atajo"... sería genial ¿o no?. He ahí el porque conceptos del corte de: "minimalismo", "express", "autoservicio", etc. parecen tan atractiva para la masa.
Súper de acuerdo, definitivamente Dios se extravió en los pasillos de un Hipermercado; y es que la Razón o Juicio del hombre se a perdido detrás de su Inteligencia. La masa tiene miedo a sentirse tonto y entonces vive buscando para su vida soluciones inteligentes y cada vez que encuentra una, se siente satisfecho y siente que no necesita ni conocer, ni entender nada más.
Por eso piensa que el sentirse gordo es culpa de la "Síntesis Intuitiva"... porque comer un poco más que el resto no es para nada un mal. Los obesos mórbidos son tal porque la "Síntesis Intuitiva" es como un arma de doble filo: si la practicas te absorbe y si no la practicas te vuelves víctima de los que si la practican.
Chuurraaaaas Raúl, te iba a postear para preguntarte de tu primer día en finis y me encuentro con esto!
Está bueenísimo
Lo leí una vez y aun no se que comentarte, de todas formas me quedo con la sensación de que le achuntaste medio a medio, por ahi andaba buscando.
Te lo agradezco mucho, de verdad.
Luego te comento bien bien
Muchos saludos, chaus
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